¡que no quiero verla!
que mi recuerdo se quema.
¡avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡que no quiero verla!
la vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
no.
¡que no quiero verla!
por las gradas sube ignacio
con toda su muerte a cuestas.
buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡no me digáis que la vea!
fragmento de “la sangre derramada”, 1935
Esto es bonito,pone la piel de gallina; pero “Poeta en Nueva York” es sublime y quizá me quedo corto.
Un día te contaré a solas quien es de la familia de Garcia Lorca ;)… aunque la pobre no heredó esas dotes a la hora de escribir, noooop :O)
Besazo!
jose, si no me equivoco, estos versos son de ahí
“no preguntarme nada. he visto que las cosas
cuando buscan su curso encuentran su vacío.
hay un dolor de huecos por el aire sin gente
y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!”
:O
tess…es quién yo estoy pensando… ya nos vamos a chusmear un rato!
jajaja… eso, chumeemos
Oye, que yo también quiero “chusmear” jejejeje
pero si ha llegado el mejor abogado del mundo
hey pedro, puedes ser el mío también?
Por supuesto, pero eso del mejor abogado, ejem ejem, ejem.