el vocabulario

publicado el Thursday 12 January 2006

Hola. Hoy volvimos temprano del trabajo. Mamá se fue a casa y yo me di una escapadita por aquí. Hace frío. Hoy fue un lindo día otoñal, con pocas nubes. Ya no hacen esos calores intensos y la tierra poco a poco va recuperando la humedad que el rey en este verano se llevo. Así es, el sol ya no cocina sus panes en la piel y aunque pareciera por obra de magia, de un instante a otro el sol pasó a ser un abrigo en la intemperie. Es ese inquietante escenario del mundo, teatro de la naturaleza… me resulta difícil… Este verano se me partió la cabeza tratando de relacionar unas escasas palabras de Craig que leí con lo que vi acá en la frontera … bah! En fin me estoy yendo.

Es raro, pero debo confesar que en estos días una cierta melancolía extra me invade el pecho, es raro. No sé si encontraré palabras en mi vocabulario, en mi triste gramática, como para explicar y así desahogar algo de mí. No lo sé pero me embarco en el intento…

…debería estar contento de estar volviendo en estos días a Buenos Aires ¿no?- no lo sé. Una especie (enferma, o paranoica, me parece) de añoranza de las cosas que más me hastían, creo que se asoma. Algo que conocí en estos últimos días. Hoy mismo tal vez. Algo en lo que caí en estas últimas horas.

Hoy salí en mi bicicleta, con la que podría viajar a la luna (y que me llevó mas lejos, justo a acá nomás) y miré el campo, la ruta, lo habitual bajo ruedas, el río, mi ropa, etcétera. Ahora que lo pienso, esta vez traje poca ropa a “libres” para que mi mochila no sea muy pesada… pero más allá de la ropa, qué me llevo? y ¿qué dejo?

Me siento como aquel pendejo que hace unos cuatros años atrás se subió arriba de un camión, exhibiendo una sonrisa todo el santo momento, por la llegada de ese instante tan esperado, ese instante que parecía estar tan lejos y que de pronto se abalanzo como una guadaña sobre el calendario. Aquel pendejo atrevido que en algo todavía se muestra, que no quiso mirar hacia atrás después de despedir a su madre y que para no mentir diré que el muy débil la espió, si, la espió por el retrovisor del (bastante cómodo) camión y vió lo que estaba dejando pero así y todo trato de evitar pensarlo.

A quién no le paso? Quién no se fue de su casa pensando en no volver, llevándose un apretón en el pecho, y eso no es metáfora porque así se siente, en serio. Hay un montón de cosas que me hastían de la Frontera pero también, y recién ahora lo veo, hay un montón de cosas de aquí que ¡valen oro!

En fin más que hastiarme, comienzo a percibir que me cansan, me cansan esas mismas “cosas” que se encuentran, y sin necesidad de rebusque, en todos lados. Eso tan común a todos no es solo lo feo, no.

Tal vez es la piedra interna de la que me habla mamá, quizá.

Todos, o mejor para no universalizar tanto -de cobarde que soy- casi todos somos contadores de historias. Tenemos algo para decir. Consciente o inconscientemente, por necesidad o no queremos sacar las historias que tenemos adentro de entre los dientes.

Por que será, no? En el trabajo de mamá hay un tipo, digámosle Pelado o Petiso dá lo mismo su nombre, que todos los días quiere contarnos algo, siempre comienza a hablar y sintetiza todo con una calidad cir-cuns-tan-cial asombrosa y muchas veces em-ba-ra-so-za. El toca con un conjunto de chamamé, ese es su mayor orgullo, mayor orgullo si porque ninguno de sus 19 hijos debe preocuparle mucho ya que jamas habla de ninguno de ellos. Pero a pesar de que a su conjunto le va muy bien este señor como varios, trabaja vendiendo artesanías tobas traídas del Chaco. Muy lindas por cierto (viva Chacoforever!). En fin, este ser jamas encuentra palabras en su lengua, diente, bocaza. No es mal tipo, no estoy tratando de eso. Trato de la falta de educación, de lectura. Está la intención de contar, de comunicarse, pero falla la mandíbula. Entonces el Pelado sintetiza, acorta el relato o directamente lo frena.

Y de paso yo estoy escribiendo por escribir, ya que preferiría que alguien me estuviera tocando el piano en este momento, y ya que no es posible, sigo escribiendo y les cuento de mis deseos frustrados en el COTECAR al intentar fotografiar la vestimenta de los personajes. Y repito no es por hablar mal, son simplemente detalles imperceptibles a nuestros ojos aporteñados. El Pelado por ejemplo se viste con botas, pantalón deportivo corto azul hasta las rodillas, camisa de gaucho bordó y sombrero de paja doblado a lo Jorge Corona. Muriel podría sacar unas ideas interesantes de acá. Y esto aunque parezca totalmente desastroso para la moda, pega y se equilibra perfectamente con los cánones de estética del lugar, o sea ninguno. El ex pastor que ahora vende ensalada de fruta y lee la biblia todo el día usa una gorrita con visera de Mandiyú Copa-Mundi, camisa a rayas y pantalón a cuadritos, mas sus lustrados mocasines.

Uy cierra el ciber! chau

Pasajero Gordon

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3 comentarios para 'el vocabulario'

  1.  
    12/01/2006 | 16:22
     

    No entiendo bien… llegué a tu blog desde geobitacoras-BsAs… y resulta q me dices q estás en otoño? No llega ya el verano a la Argentina?
    emigraste a México?
    A la tierra de uno hay q volver… o por lo menos intentarlo…
    llevo 2 años fuera de mi casa. y lo que más me ha llamado la atención es la cara de pena de los emigrantes españoles q viven en mi ciudad… 30 años pasaron ya… y solo siguen acá, pensando en lo que dejaron allá…
    Trabajan como esclavos acá… solo para ser Reyes cdo vuelven a sus pueblos españoles… y no liquidan sus negocios acá y se trasladan, tras una vida llena de esfuerzos, de vuelta a casa pq la soberbia les exige, antes que ser ciudadanos normales en su casa, ser Reyes exiliados en el extranjero…
    SL2
    DG

  2.  
    ylek
    16/01/2006 | 12:29
     

    hola diego gutierrez. acá estamos efectivamente en verano, falta aún para entrar al otroño. la historia que leiste la escribió pasajero gordon, un colaborador del blog que envía sus historias, a veces, fuera de temporada :-)
    con respecto a ser inmigrante… supongo que la mayor parte de las veces ha de ser por necesidad y eso te debe cohartar muchísimo las opciones
    saludos!

  3.  
    16/01/2006 | 16:33
     

    Jajaja, a mí también me pasó que creí estar leyendo a una mujer que de pronto hablaba de sí misma en masculina, juaaaaa

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