cuando considero mi vida, me espanta encontrarla informe. la existencia de los héroes, según nos la cuenta, es simple; como una flecha, va en línea recta a su fin. y la mayoría de los hombres gusta resumir su vida en una fórmula, a veces jactanciosa o quejumbrosa, casi siempre recriminatoria; el recuerdo les fabrica, complaciente, una existencia explicable y clara.
mi vida tiene contornos menos definidos. como suele suceder, lo que no fui es quizá lo que más ajustadamente la define: buen soldado pero en modo alguno hombre de guerra; aficionado al arte, pero no ese artista que nerón creyó ser al morir; capaz de cometer crímenes pero no abrumado por ellos. pienso que los grandes hombres se caracterizan precisamente por su posición extrema; su heroísmo está en mantenerse en ella toda la vida. son nuestros polos o nuestras antípodas. yo ocupé sucesivamente todas las posiciones extremas, pero no me mantuve en ellas; la vida me hizo resbalar siempre. y sin embargo no puedo jactarme, como un agricultor o un mozo de cordel virtuosos, de una existencia situada en el justo medio.
el paisaje de mis días parece estar compuesto, como las regiones montañosas, de materiales diversos amontonados sin orden alguno. veo allí mi naturaleza, ya compleja, formada por partes iguales de instinto y de cultura. aquí y allá afloran los granitos de lo inevitable por doquier, los desmoronamientos del azar. trato de recorrer nuevamente mi vida en busca de su plan, seguir una vena de plomo o de oro, o el fluir de un río subterraneo, pero este plan ficticio no es más que una ilusión óptica del recuerdo. de tiempo en tiempo, en un encuentro, un presagio, una serie definida de sucesos, me parece reconocer una fatalidad; pero demasiados caminos no llevan a ninguna parte, y demasiadas sumas no se adicionan. en esta diversisdad y este desorden, percibo la presencia de una persona, pero su forma está casi siempre configurada por la presión de las circunstancias; sus rasgos se confunden como una imagen reflejada en el agua.
¿Queré’ que sea tu palangana?
como dijo el sabio, “vos me contenés más que una palangana”
:-*
a mi lo qe me mató de gusto son esos 2 comentarios!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
qe ninoooooo!
Me compré el libro porque Felipe Gonzalez (antigüo presidente) dijo que era su libro preferido. La verdad, se me hizo un poco duro el principio hasta que empezó a interesarme.
así somos los zoilos, sil
a mi me pasó lo mismo, montse. digo, no por el motivo de compra (que ya ni recuerdo cual fue), sino porque de entrada no pude con él
Anima vagula blandula…
Estimada Bloguera,
Leer ese extracto de las memorias de Adriano me hizo revivir su lectura que uno vuelve indefectiblemente ante los momentos de vacio ….
hola rodolfo, yo también vuelvo sobre ese libro… aunque no necesariamente en momentos de vacío… simplemente vuelvo
saludos!
holaaa ..
bue medio .. fea tu vida !!
jajaj
chaoOSS … !! (K)