enigmas de la representación
¿qué es el pueblo y quién lo representa? durante cien años, la cuestión a resolver fue su representación política no simplemente como hecho institucional sino como hecho de discurso y de cultura. se exploraron y se experimentaron desde formas más o menos republicanas (la ampliación de la ciudadanía por la extensión del voto primero a todos los hombres, luego a las mujeres) hasta modalidades plebiscitarias características de lo que, desde los años treinta, se denominó democracia de masas para oponerla a la democracia de los ciudadanos.
la modernidad argentina fue primero, hasta 1930, democrático-republicana, y el pueblo fue lo que las élites modernizadoras y poco más tarde el radicalismo definieron como cuerpo electoral de ciudadanos, cuya representación universal masculina se alcanzó, en la ley escrita, poco después del primer centenario. desde 1940, el pueblo se redefinió en los términos de una oposición cultural e ideológica (pueblo versus oligarquía) cuya representación fue populista plebiscitaria y tuvo al peronismo como espejo. en los años sesenta y setenta, el nacionalismo antiimperialista surgido de la radicalización de cristianos y peronistas definió al pueblo como sujeto y objeto de la lucha política y de la violencia guerrillera. la militancia formó junto al pueblo, en lugar del pueblo, luchó con el pueblo y para el pueblo. hoy, finalmente, la categoría aparece bajo la modalidad populista mediatizada y ha perdido especificidad política. la “gente” o la “sociedad” no es el pueblo; los “pobres” sí lo son. de todos modos, la legitimidad democrática restaurada en 1983 necesita de un sujeto-pueblo, aunque sus contenidos ideológicos y políticos sean mínimos.