no se su nombre ni me acuerdo su cara, sólo recuerdo que tenía un saco gris y usaba corbata. este personaje tan de paso en mi vida me “salvó” el día
como todos los días, esta mañana, a esa hora en que todavía están desenroscando las calles, salí para el trabajo. tomé un taxi porque, lechulín mediante, no llego a fichar si tomo el subte
el efecto lechulín hace que a esas horas mi cara sea de destrucción total y mi capacidad de coordinación sea mínima, puedo ser muy peligrosa cerrando la puerta del taxi en cuestión, lo cual casi siempre genera algún tipo de comentario por parte del conductor, que termina en una franca charla en torno del lechulín, sus horarios y lo bonitico que es a pesar de no dejarme dormir
usualmente termino el viaje en la puerta de mi trabajo, credencial en mano para evitar el descuento por llegada tarde. eso mismo hice hoy. a la hora de estar en la oficina se me ocurre buscar el celular… y nada! tenía los bolsillos de la campera sin subir el cierre, la cartera también estaba abierta (nótese que ambas cosas son parte del efecto lechulín), el pobre celular podía haberse caido en cualquier parte del camino ¡agh!
como última esperanza llamé a toro para ver si lo había dejado en el dpto, pero no, ahí no estaba
grande era mi tristeza hasta que hace 10 minutos me llamaron de la guardia de mi trabajo para avisarme que un taxista había dejado un celular y un paquete de carilinas después de confirmar con ellos que el celular en cuestión era mío
el “cosito” como fondo de pantalla combinado con la increible buena onda del taxista me salvaron de perder el celular
parece que la historio fue así, a mi se me cayó el celular en el taxi, el que subió después se lo dió al taxista, el tipo del taxi vió el fondo de pantalla y se acordó de la mina anterior que se pasó el viaje hablando de su bb, se apersonó en mi trabajo y cuando la guardia reconoció la foto del “cosito” dejó el teléfono y partió
pocas veces ocurren estas cosas… pero qué linda sensación que dejan
gracias señor taxista !!!
Devoluciones: el celular, innegablemente, tiene su grande-inmenso valor pero el detalle de las carilinas es la entrelínea de esta anécdota. hay gente así que nos salvan el día, no? un saludo.
y si, el *cosito* trae suerte
Yo todavía estoy esperando el post de “eeehhhhh loco, ¡¡¡¡¿¿¿cómo se atreven a subir las tarifas de los tachos sólo por los $=&$()&%$#@%&$&% extranjeros en Baires!!!??????”.
¡¿Cóooomoooo?! ¿Entonces es cierto que existe gente honesta y decente? Señora: ¿Ud se ha propuesto destruir mis estructuras mentales y posicionamiento en el mundo? ¡¡No le voy a permitir, vea!! ¡¡Todos los tacheros son fachos malnacidos que escuchan Radio 10 y sanseacabó!!
ese señor es de Marte. Y lechulín es un divino.
Es la excepcion que confirma la regla.