publicado el 22/04/2005
el martes a la tarde me robaron el celular. estaba con una amiga caminando por la avenida santa fe y a la altura de la tradicionalísima confitería “la misión” siento un golpe/empujón y a mi amiga que grita “qué te hizo?”
“…me robó el celular”
la situación fue muy violenta para mis estándares bobmarleysianos, no porque me hayan golpeado fuerte, sino por el arrebato en si mismo. todavía no eran las 18 hs, estaba soleado y el lugar lleno de gente. policías? ninguno. esa misma noche cuando le contabamos a wolf lo que había pasado nos dijo que a su madre le robaron en la misma zona… será territorio liberado?
algunas personas se acercaron para saber si estaba bien, una chica me dijo que vió cuando el tipo tomó carrera y se me tiró encima pero que no pudo reaccionar a tiempo para prevenirme, otros me ofrecieron hacer la denuncia de robo para dar de baja la línea…todo fue “rápido y furioso”, en lo que yo tardé en dar vuelta la cabeza para ver al tipo que me había robado, él ya había recorrido una cuadra y había cruzado santa fe en diagonal
es increible la cantidad de cosas que me había acostumbrado a hacer con el telefonín además del consabido “hablar por teléfono” …mandar y recibir mensajes de texto para comunicar algo puntual y para mimos cotidianos, leer los titulares de los diarios on line mientras viajo hacia el trabajo, cargar mi agenda (perdí todos los números de teléfono), hacer anotaciones, poner recordatorios con sonido … también me daba la tranquilidad de saber que si mi mamá o cualquiera de sus hermanas (tienen entre 70 y 90 años) tenía un problema de salud podrían ubicarme rápidamente…
anyway, la cuestión es que él

ya no está más conmigo
el otro temita que me surgió a raiz de estos hechos está más vinculado con mi “yo interior”. me asombré por las cosas que yo misma puedo llegar a pensar. evidentemente por más que se que el robo de celulares es el negocio del momento en argentina porque por cualquier lugar se consigue el software para “formatearlos” y ponerlos nuevamente a la venta, parece que creía que eso era algo que a mi no me iba a pasar
mi reacción en tres tiempos:
1) karate kid: esta es la máxima expresión del pensamiento mágico, fomentado principalmente por el alto consumo de historietas durante la infancia y adolescencia …y alguito ahora… ![]()
- imaginar que cuando el tipo se acercaba corriendo de frente por la izquierda yo giraba hacia atrás, para mi lado derecho y con el brazo derecho estirado y le cortaba el camino con un certero golpe de karate
- otra versión de esto mismo es que al terminar de pegar mi giro triunfal lo agarro de la “solapa” y lo sacudo en el aire hasta que se le cae el celular
2) lo social: segundo tipo de reacción ylekana que consiste en agarrar para el lado de la indignación ideológica con pensamientos del estilo
- “cómo me vas a robar a mi, que soy una laburante que sale a las 7.30 am de su casa todos los putos días para treparse al subte y trabajar hasta que caiga el sol?”
- “porqué no vas a robar a palermo chico, cobarde?”
- “no ves que es el banco mundial el que nos afana a todos y vos te metés conmigo chabón?”
si, ya se, simplemente absurdo. el flaco me afanó nomás, no pretendía tomar una clase gratis de “los cuadernos de la carcel”. cuando se me activa el chip “oh! el obrero!” me da una onda más mística que la eucaristía
3) el ataque narcisista: o eso era mío y me quiero vengarrrrrr !!!
este fue el más asombroso de todos, porque usualmente no soy muy malvada para idear venganzas, pero esta vez parecía la versión femenina del guasón. el resultado fue una serie de buenas ideas para hacer que disminuya el robo de celulares en la ciudad
- celular granada: cuando lo arrebatan, el celular cuenta hasta 10 y se autodestruye
- celular pila: da una descarga eléctrica al sujeto en cuestión (versión light del anterior)
- celular con alarma: grita, grita, grita,…
lo cierto es que me quedé paradita donde estaba sin atinar a hacer ni decir nada más que “…me robó el celular”
el día después…
cambio el número o intento conservarlo?
me endeudo o espero hasta el aguinaldo para comprarme otro?
cuál es la opción “aceptable” más barata de mercado?
qué tengo que tener en cuenta antes de lanzarme a elegir por diseño y precio?
adónde van los pequeños, terribles encantos que tiene el hogar? acaso nunca vuelven a ser algo?
wow!












